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Cuando Bill intenta huir de un burdel al que es llevado por Tom, no podrá hacerlo completamente, porque será prendado lentamente por una chica del lugar, Ornella. Su casi imposible amor será puesto a prueba por su ex novia, su maquillista y amiga de la infancia. Bill comprobará si en su sombra es posible brillar.

Historia secundaria de Georg

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Historia Secundaria de Tom

Tom siempre ha sido un mujeriego. Disfruta tanto con las mujeres que ni su masajista ni su entrenadora personal están excluidas de esa lista. Sin embargo, conoce a una chica que lo hará elegir entre ser el eterno don juan o el eterno enamorado

Historia secundaria de Gustav

El amor entre Gustav y una fan surge a través del internet. El destino es cruel con ellos poniéndoles obstáculos cada vez que quieren verse y eso desanima su romance. ¿Podrá sobrevivir este sentimiento a los deberes de la banda?

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martes, 11 de enero de 2011

Prólogo

Prólogo

—¡Bill, espéranos!

Era 2002. Los últimos hielos ya se habían derretido y permitían que una joven banda y grupo de amigos corrieran por los altos pastos que había dejado el deshielo. El que corría llevando la delantera era Bill, quien sostenía una botella de vidrio en sus manos. Le seguían su gemelo Tom, Gustav, Georg y su pequeña amiga, Maye.

—¡Apresúrense, si no lo hacemos se llenará McDonald’s! —insistía el maquillado chico de trece años.

—Más te vale que no tome mucho tiempo. No quiero llegar tarde a mi cita —expresó Tom respirando agitadamente.

Los árboles se hacían más altos a medida que avanzaban, pero no se detenían. La más pequeña de los amigos, Maye, los seguía con dificultad, pues mientras los demás gozaban de trece, catorce y quince años, ella sólo contaba con diez. Corría con sus cortas piernas lo más que podía, pero no era suficiente para alcanzar a los niños grandes.

Espérenme, por favor —sollozó Maye de la frustración.

Puso sus manos cubriendo su rostro para llorar más fuertemente, pero no alcanzó ni a derramar lágrima. La razón era que Bill se había devuelto para cargarla en su espalda. La impotencia de la pequeña frenó cuando sintió a Bill corriendo nuevamente, sólo que con ella como inquilina.

—¡Vamos Maye, no te rindas! —rió el gemelo menor— Ya llegaremos al río.

—¿Falta poco? —preguntó Georg— Me estoy cansando.

—Eso es porque estás gordo —se burló Gustav corriendo a grandes zancadas.

—¡Vas a pagar por haber dicho eso!

Todos los niños rieron cuando vieron al bajista saltar sobre su blondo amigo rodando por los pastos cuesta abajo. Se escuchaban las ramas romperse ante el peso de los dos chicos y las exclamaciones de los demás. Cuando se detuvieron, levantaron la vista y se dieron cuenta de que habían llegado a su destino.

—¡Eh, vengan aquí! —llamó Gustav— ¡Llegamos al río!

Los demás dejaron sus risotadas y bajaron. Era tal y como Bill lo había planeado. Había elegido el día posterior al deshielo para que el caudal del río estuviera en su punto máximo, así saldría mejor su plan. Depositó a la menuda Maye en el piso y alzó su botella de vidrio.

—Aún no entiendo por qué hacemos esto —habló Tom.

—Estamos comenzando el camino de la fama —empezó explicando Bill—Es un camino lleno de sorpresas y para no perdernos tenemos que hacernos promesas. Así nunca olvidaremos algunas cosas, pase lo que pase.

—Es injusto —dijo Maye— Ustedes son una banda y ¿qué soy yo?

—Nuestra amiga —contestó Bill— Es por eso que es importante que presencies esto.

—Empiezo yo —inció Gustav sacando el primer papel para ingresarlo en la botella— Mi promesa es que cuando todos estén agotados, me encargaré de ser su pilar para que descansen.

La botella llegó a manos de Georg, cuyo papel estaba manoseado. Se notaba que había pensando mucho en una promesa que hacer.

—Yo prometo hacerlos reír siempre. Tenemos que pasarlo bien también, por supuesto —sonrió.

Siguió el promiscuo guitarrista, Tom.

—No se rían —pidió antes de hablar— Si alguna vez les cuesta ser sinceros o no saben cómo expresarse… yo hablaré por ustedes.

Todos suspiraron de ternura haciendo sonrojar al mayor de los Kaulitz. Era el turno del precursor de la idea, Bill.

—Chicos, Maye. Mi promesa será la de no dejar que nada nos desconecte. Habrá turbulencias, sí y el camino que recorreremos será tan veloz como la luz, pero no cambiaré —prometió.

Hizo el ademán de colocar el último papel dentro de la botella, pero Maye lo detuvo.

—Pero Bill, la luz es muy veloz —alegó— ¿qué pasará cuando te canses?

Los demás miraron al chico con la misma interrogante. Todos querían escuchar la respuesta a esa pregunta. La verdad era que Bill tampoco sabía cómo responder, pero un destello de lz lo hizo desviar su mirada al árbol junto a ellos. Bajo ese árbol estaba la respuesta.

—Si es así, entonces descansaré en la sombra.

Todos asintieron. Parecían conformes. Así, el niño de ojos delineados selló la botella con el último papel.

—Si van a ser famosos no tendré cómo vigilar que cumplan con lo que dicen —continuó la pequeña.

—Sí que tendrás cómo —habló el menor de los Kaulitz— Para ese entonces seremos grandes y estaremos casados.

La banda tomó la botella en conjunto y la lanzaron al río. Con ese acto simbólico sellaron los vínculos de la banda y podían estar más seguros del otro.

—¿Puedo preguntar por qué la lanzamos y no la enterramos, Bill? —preguntó su gemelo.

—Fácil. Nosotros iremos cada vez más lejos, no estaremos estancados. Para eso debemos fluir, como la botella en el río.

En ese entonces, Bill no tenía idea de que su sombra encarnaría a una persona. Esa persona era “Kitten” en el lugar en donde trabajaba. Era una joven normal en las calles, en las pocas ocasiones en que salía. Con Bill era diferente, pues con él podía ser quien realmente era, podía ser Ornella, a quien él llamaba cariñosamente “mi sombra”.

ATTE

MASATO

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